domingo, 5 de octubre de 2008

Catarsis dominguera

"...ese magnífico vaivén entre la vigilia y el sueño, que por sí mismo ya es causa suficiente para que el hombre no lamente haber nacido".

Milan Kundera

Los domingos uno ya anhela el desayuno y el diario aunque siga dormido. Enroscado entre las sábanas, reposando en esa cornisa que distingue entre el sopor y la vigilia, la manteca derretida y la mermelada de durazno irrumpen en medio de cualquier aventura o conquista onírica.

En ese estado limítrofe ya se envidia el olor de las tostadas del vecino: ese canalla incivil capaz de madrugar hasta el mismísimo domingo perturbando así los jugos gástricos de la cuadra. Que venga después a pedir el sacacorchos o dos limones...

Obligado a poner fin al deseo -y a la efímera culpa por ser tan dormilón- hoy me dispongo a desayunar al sol. A falta de diario de papel, continúo leyendo La inmortalidad, de Kundera. Este checo cascarrabias (que prefiere un insulto a una solicitud de entrevista) me envuelve en su trama entre las desventuras de un matrimonio adulto, la ambigüedad de la imagen, Goethe, las formas de inmortalidad y el olvido.

Olvido...a esta altura de la mañana mucho parece haber quedado atrás. ¿Quién es? Sí, esperame. Ya te lo alcanzo. ¡Se ve que circulará un buen Malbec hoy!


*Copiado de mi nuevo blog.

jueves, 2 de octubre de 2008

Crisis

Prensamericana y yo nos estamos separando. Nada conflictivo pero...algunos días no es facíl. Hace tiempo que existe otro tipo de distancia entre nosotros. No es fácil, cualquiera que haya pasado por este tipo de experiencia lo sabe. Es tiempo compartido, vivido con verdadera intensidad. También es duro porque hay posts en el medio...son muy pequeños; algunos frágiles.

Y a los amigos hay que avisarles, aunque muchos lo notaban ya. Estamos bien y seguiremos bien. No queda nada memorable más que para nosotros dos, pero sí queda mucha gratitud para quienes compartieron con nosotros -¡Hablá por vos! yo puedo hacerlo por mí mismo...-Pero pará un poco, solo lo decía porq-Nada, nada, siempre lo mismo carajo, si yo creo que ese ha sido nuestro problema: no me dejás expresarme y-shhh,vení; vamos a hablarlo, pero a solas y en otro lugar



(Por ahora me alojaré en http://simbolos.wordpress.com/)

martes, 3 de junio de 2008

Elogio del arte



"Los sueños de la razón producen mounstruos".

Francisco de Goya.



Hay frases que salen a nuestro encuentro y en bocanadas sobrenaturales nos ausentan de esta serie de ritos vacíos que llamamos realidad. En sus fugaces incursiones por estas calles nos tiran de la ropa hacia un lugar no palpable; entonces basta el susurro de un vocablo para sobrecogernos como el hielo en la nuca. No puedo evitarlo, desde lo más íntimo se me escapa:

"Fantasía nuestra que estás sin ser, santificada sea tu esencia. Venga a nosotros tu guía; hágase tu voluntad así en la tierra como en el cielo. La magia nuestra de cada día, dánosla hoy. Perdona nuestras conceptualizaciones así como nosotros perdonamos a quienes quieren explicar el misterio. No nos dejes caer en la tiranía de la razón.
Amen".






jueves, 8 de mayo de 2008

Un regalo sin motivo: tautología agradable.

Pany me mandó de regalo un libro apelando a esa lógica estupenda del porque sí: no es el aniversario de la venida al mundo de mi ego; tampoco una efeméride vulgar parida por el comercio o un chisme de la historia universal. Me envió palabras e ideas de Nietzsche sin siquiera hablar conmigo. Solo infiltró entre las primeras hojas "un gran abrazo" en tinta negra y letra de imprenta mayúscula.

"Nuestras mentes rechazan la idea del nacimiento de una cosa como nacida de su contraria", leo y pienso en las mentes binarias, peligrosas, maniqueas. La idea de que solo haya dos opciones, dos perspectivas posibles, desde el principio me aburrió. Luego me pareció ingenua; por último malvada.

"Habrá que esperar la llegada de una nueva especie de filósofos, diferentes en gustos e intereses a sus predecesores: filósofos del peligro quizá, en todos los sentidos de la palabra". Quizá la duda no sea signo de estupidez, ni el silencio equivalga a vacío. Quizá relativismo sea admitir como relativo el concepto de seguridad.

Cierro el libro. Solo leí dos páginas; yo las leía mientras ellas reescribían en mí. Apago el velador con toda la intención de hundirme mansamente entre sueños. Si lo cruzo a Pany le daré un abrazo, aunque no le importe.

sábado, 19 de abril de 2008

Cuando el cine sale de la pantalla II


Hoy ha vuelto a ocurrir: en mi visita al cineclub se volvió a romper esa lámina que separa realidad y ficción. Pero esta vez, de la mano de Woody Allen, fue literal. Afortunados quienes habitamos ciudades pobladas de nuestros personajes más entrañables. Mis saludos a La Maga, a José Arcadio Buendía, a Florentino Ariza, al padre Brown, a Helena... si alguien los cruza.


(La Rosa Púrpura del Cairo, Woody Allen, 1985)

lunes, 17 de marzo de 2008

La poesía a la calle

Me ocurrió hoy en un autobús que volvía del centro como huyendo del infierno. Como siempre, me entregué mansamente a los sucesos que la ventanilla más próxima deja ver: escenas inconexas a veces; personajes escapados de algún documental experimental; anuncios de promesas simplistas; chapitas pegadas al asfalto como en código morse; maltratados saliendo de peluquerías; andares sensuales e ingrávidos...pero hoy ocurrió.

Al pasar por diversos anuncios del gobierno, carteles comerciales, vidrieras, grafittis, retazos de publicidades viejas ( toda publicidad tiene una novedad efímera) y consignas políticas, se iba revelando misteriosamente, letra a letra, palabra por palabra, un claro mensaje

" ¿Por qué, a veces, sentiremos una tristeza parecida a la de un par de medias tirado en un rincón. O.G."

Aunque cueste creerlo, ocurrió así. De ello puede dar fe la señora mayor que ocasionalmente compartió parte del trayecto conmigo, a quien supe codear en el momento oportuno.

-¿O.G?, pregunté; me pregunté.
-Oliverio Girondo, contestó la mujer con seguridad.
-Curiosa conjunción de letras...usted lo notó, ¿verdad?
Mientras asentía con la cabeza, se acercó al timbre protestando al recordar que esta ciudad no tiene mar.
Sólo dejó arena junto a mis pies.

(A mis compañeros del movimiento popular Poetas en la calle)